EL CAMINO HACIA LA CONSTRUCCIÓN INDUSTRIALIZADA

Construcción industrializada

¿Estamos viviendo la Cuarta Revolución Industrial? Desde luego esto es lo que consideran algunos expertos como el economista alemán Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial, quien publicó en 2016 un libro con ese mismo título.

Al hablar de la Cuarta Revolución Industrial hacemos referencia a las transformaciones que estamos viviendo en la actualidad y desde hace algunos años en campos tan diversos como la inteligencia artificial, la biotecnología o la robótica. La industrialización de la construcción es una de las consecuencias de dicha transformación y sus efectos ya se aprecian en el proceso de construcción de muchos edificios.

La creciente presión de la sociedad unida a la necesidad de cumplir con los requerimientos de la Agenda 2030 están obligando a construir de una forma más sostenible y a mejorar el proceso de construcción de los edificios, lo cual se traduce también en un aumento de las prestaciones en materia de habitabilidad, consumo energético, emisiones y consumo de recursos. 

Se pone de manifiesto el salto tecnológico que ya se está produciendo y que implementará el grado de industrialización de los edificios. Poco a poco veremos cómo aumenta el uso de fachadas y estructuras industrializadas de altas prestaciones, el empleo de componentes 3D, la automatización y control de procesos y el tratamiento de datos de las obras realizadas. 

Al mejorar el proceso de construcción de los edificios se obtienen numerosas ventajas, tanto en el proceso de construcción en si como en la posterior vida útil del edificio:

  • El tiempo de ejecución se reduce, ya que el diseño empleado está estandarizado y su construcción automatizada en mayor o menor grado. Además, el avance de la obra ya no depende de la climatología, pues la mayor parte de los componentes se fabrican en un espacio cerrado y se trasladan a obra para su ensamblado y montaje.
  • Se trata de un tipo de construcción de gran calidad, ya que los montajes deben llevarse a cabo por personal especialmente cualificado para ello. Además, las condiciones físicas del entorno son más favorables para los operarios instaladores, por lo que la siniestralidad laborar se puede ver reducida.
  • Al ser un proceso industrializado no se generan tantos residuos en su fabricación, y los que se generan pueden ser reutilizados en gran medida. Igualmente, es más sencillo reciclar los componentes reutilizados.

Todas estas ventajas en el proceso de construcción se trasladan también a las condiciones de la edificación una vez finalizada la construcción. Así es posible comprobar cómo se reducen puentes térmicos, fisuras en los materiales, defectos en los sellados de los componentes y deterioro temprano de los materiales. Todo esto se traduce en una mejora en las condiciones de habitabilidad y confort del edificio, un menor mantenimiento y un ahorro económico para los usuarios finales de la edificación.

No sé si estamos ante la Cuarta Revolución Industrial, eso sólo podremos decirlo tomando distancia en el tiempo. Lo que si está claro es que estamos viviendo una verdadera revolución en el campo de la arquitectura y la construcción.