PROBLEMAS DE ACCESIBILIDAD EN LAS COMUNIDADES DE PROPIETARIOS

Hoy te voy a proponer un ejercicio de reflexión para incidir en una aspecto importantísimo en el día a día de muchos ciudadanos y que solemos pasar por alto, a pesar de que seguramente nos afecta a todos, aunque sea de forma indirecta.

Imagina una comunidad de vecinos. Te voy a relatar los problemas a los que se enfrentan diariamente algunos de ellos y veremos de qué forma la comunidad de propietarios podría actuar para ayudarles a resolverlos.

Nuestra vecina 1 es una joven madre de gemelos que está embarazada de su tercer hijo. Cuando sale a la calle debe hacerlo con el carrito de sus dos bebés, lo cual no le debería suponer un inconveniente, puesto que el edificio en el que vive cuenta con dos ascensores. El problema lo encuentra al acceder al portal, ya que la puerta de hierro forjado pesa demasiado. Ella sola es capaz de sujetar la puerta e introducir el carrito al mismo tiempo. Por este motivo, esta vecina prefiere no salir a la calle con sus hijos si no es en compañía de otra persona. En la última reunión de vecinos planteó su problema para buscar una solución pero sólo recibió negativas.

Nuestro vecino 2 es un chico que padece sordera. Su problema es que no puede hacer uso del telefonillo, lo cual le produce una enorme sensación de incomunicación cuando está en su casa. Desde que llegó a vivir al edificio, hace ya 6 años, ha propuesto la sustitución del telefonillo convencional por uno adaptado a sus necesidades. Los vecinos siempre se oponen, alegando que no deberían pagar todos algo que afecta a un único propietario. Sólo están dispuestos a autorizar la modificación si corre él con todos los gastos.

Nuestra vecina 3 es una mujer de mediana edad que vive sola. Hace tres días sufrió una caída y se lesionó el tobillo. El médico le ha dicho que puede salir a la calle, pero siempre con muletas. El problema que se le plantea a esta mujer es que para acceder al ascensor desde el portal de su edificio tiene que salvar un tramo de escaleras bastante largo. Ella nunca ha usado muletas, y se siente muy insegura subiendo y bajando escaleras sin la ayuda de nadie. Por este motivo ha tenido que trasladarse a vivir a casa de una amiga el tiempo que dure su recuperación.

Estos son tres ejemplos de situaciones que ocurren a diario en en las comunidades de vecinos. Dificultades que condicionan la vida de muchas personas. Algunas tienen que vivir toda su vida con una discapacidad y otras lo hacen por circunstancias temporales. 

Seguramente todos nos hemos visto alguna vez en una situación parecida, que nos ha afectado directa o indirectamente. Concienciémonos. En las comunidades de propietarios tenemos que implementar nuestras acciones para lograr la accesibilidad universal porque invertir en accesibilidad es invertir en mejorar la calidad de vida de la sociedad. Debemos hacerlo por sentido común, por generosidad y, por qué no, por cumplimiento de la ley. Nos obliga el Real Decreto Legislativo 1/2013 de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, vigente desde noviembre de 2013 (siete años y aún seguimos así…). 

El cumplimiento de esta Ley será siempre prioritario, puesto que su incumplimiento puede dificultar e incluso impedir el acceso al resto de derechos que nuestra Constitución reconoce a todos los ciudadanos. De esta normativa y de las posibles soluciones para su cumplimiento escribo en el próximo post.